¿Qué sucede en el territorio? La cuenca del río San Juan es un sistema hídrico independiente del Atrato. Allí, las comunidades afro se especializaron en diversas formas de minería artesanal por siglos y hoy reivindican la oportunidad para modernizar sus prácticas, en lo que denominan “minería tradicional.” Tanto así que se han destacado nacional e internacionalmente por su programa de explotación minera, tradicional y sostenible, “Oro Verde.” No obstante, las mismas problemáticas ambientales del Atrato se experimentan sobre la cuenca del San Juan. Es por ello que los desafíos para las comunidades étnicas son iguales o más severos en esta subregión. Aquí abundan los cultivos de uso ilícito de coca y las actividades de minería mecanizada llevan más tiempo extrayendo minerales de forma desordenada. Así las cosas, cada día es más difícil encontrar oro para la supervivencia de la gente y el territorio se degrada ecológicamente. Para tratar de ordenar la situación, los consejos comunitarios mayores han insistido en la formalización y la legalización de la minería tradicional. Sin embargo, el Estado colombiano ha sido incapaz y/o negligente al tratar de formalizar las unidades productivas en esta región. Hoy el panorama territorial incluye titulación para mineros tradicionales, pero también a actores privados y empresas transnacionales. El gobierno insiste en que la mejor ruta de formalización es la asociación de pequeños mineros con inversionistas empresariales. En esta sección te mostramos el anterior contexto con detalles geográficos y señalamos algunos riesgos y oportunidades en los principales debates jurídicos y ambientales.

La minería ha sido desde siempre una práctica productiva de las Comunidades Negras de la subregión del San Juan. Las mineras, en su mayoría mujeres, se valían de su fuerza física para aprovechar el oro encontrado en la superficie y desarrollaron distintos tipos de minería artesanal que se conjugaban con la pesca, la agricultura y la caza para darles sustento Ver Tabla.

Con el paso del tiempo, las comunidades comenzaron a desarrollar minería de la mano de nuevas tecnologías, especialmente máquinas pequeñas como la motobomba Ver tabla. Los líderes étnicos de la subregión denominan este tipo de aprovechamiento Minería Tradicional. Como lo resumió uno de ellos:

“Nosotros ya no defendemos la minería artesanal, sino la tradicional. Cuando nos dicen [minería] artesanal, [sugieren] que tenemos que estar condenados a seguir haciendo físicamente [la extracción] con los mínimos, mientras los otros lo hacen con la máxima tecnología. Lo que estamos diciendo es que queremos hacer la tradicionalidad, pero que no nos obliguen a ser artesanales porque no tenemos las condiciones físicas para seguirla haciendo. Además, al ser tan artesanal, esa nunca mejoró nuestras condiciones. Sí defendemos la tradicional, que es la consciencia de quien haga la minería.”

Con la incursión de foráneos con el capital suficiente para comprar retroexcavadoras y dragones a partir de los años 80, la minería mecanizada pronto se consolidó en la región, desplazando la posibilidad práctica y la viabilidad económica de la minería artesanal y tradicional. Además, acabó con los yacimientos superficiales de oro y platino que por varios siglos dieron sustento a las comunidades mineras Ver mapa 3 interactivo: Huella minera.

(Ver documento Historia de Vida: La fuerza, el empuje y la familia en la minería artesanal)

En respuesta a esta problemática historia, consejos comunitarios mayores como ASOCASAN diseñaron e implementaron una iniciativa de explotación minera tradicional llamada Oro Verde, basada en principios de sostenibilidad ambiental y en el reconocimiento económico a las unidades productivas que decidieran adherirseVer link - Ver PDF.

Uno de los participantes del programa resumió las ventajas de estos nuevos programas:

“Nosotros vamos por partes, donde una máquina trabaja, por decir algo, una semana, nosotros echamos más de un año trabajando. Entonces también nos permite la durabilidad del terreno que en la actividad es como más sostenible porque uno tiene la esperanza todos los días. Uno va y puede sacar el oro para el sustento con la familia. Con la retro, uno entra y eso de la noche a la mañana acaba con todo y coge uno la plata, también se la mal gasta y se queda con los brazos cruzados. ¡Ni para donde echar!”

Aunque iniciativas comunitarias de explotación sostenible de recursos mineros como Oro Verde hayan sido internacionalmente reconocidas, las prácticas de minería artesanal y tradicional en Colombia no han sido una prioridad para la institucionalidad.

Echavarría (2014) ha explicado que, entre 1988 y 2010, los diversos procesos de legalización y formalización de minería artesanal y de pequeña escala iniciados por el Estado no tuvieron mucho éxito en el número de minas legalizadas mediante concesiones, reservas especiales o contratos Ver PDF. Fue tan solo en 2006 que cuatro comunidades pudieron formalizar su Zona Minera de Comunidad Negra Ver tabla 1 y una en 2008 Ver tabla 2.

No obstante, durante ese mismo periodo las autoridades mineras concedieron contratos de concesión a grandes empresas transnacionales Ver mapa 1 - Ver mapa 2, lo que hace que hoy día el territorio esté titulado y solicitado por diversos actores y no es completamente claro que las instituciones del Estado prioricen el desarrollo minero-ambiental de las comunidades por encima de la concesión a empresas de gran capital.

Veamos, municipio por municipio, qué actores cuentan con títulos mineros. Este recorrido demostrará cómo los Consejos Comunitarios Mayores han conseguido reconocimiento legal de derechos mineros pero que las empresas aún cuentan con grandes porcentajes del total del territorio concesionado.

Istmina Ver gráfica

Tadó Ver gráfica

Condoto Ver gráfica

Cantón de San Pablo y Nóvita Ver gráfica

Dos Zonas Mineras de Comunidades Negras del San Juan se encuentran completamente dentro de la Reserva Forestal del Pacífico (Cocomacoiro y Asocasan), mientras que otras dos parcialmente (Cocomaupa --51%-- y Cocoman --40%--). Ver PDF - Ver mapa 1 - Ver mapa 2.

Esta superposición representa una barrera para la titulación minera en territorios colectivos, teniendo en cuenta que la autoridad minera exige requisitos inalcanzables para solicitar y conseguir la sustracción forestal. Por otro lado, levantar las restricciones asociadas a la Reserva Forestal no parece la mejor forma de continuar la formalización, en tanto los bosques prestan servicios ecosistémicos incomparables, tanto para las comunidades rurales como para el mundo entero Ver mapa 1 interactivo: Uso de suelos.

¿De quién es la autoridad?

¿Los alcaldes pueden avalar la operación de retroexcavadoras exigiendo el compromiso de registro en el municipio y el pago/obtención de regalías? O, ¿deben sujetarse las actividades mineras a los reglamentos de los Consejos Comunitarios Mayores, pues son estos la autoridad en los territorios colectivos titulados?

Como señalan los líderes étnicos, el Congreso se ha demorado 20 años en reglamentar los capítulos de la Ley 70 más relevantes para estos temas. Muchos conceptos y prácticas pudieron haberse recogido desde las comunidades en ese tiempo y podrían estarse implementando ahora. Con el reciente reconocimiento de la Corte Constitucional del deber del Gobierno de concertar con los entes locales los planes de explotación del subsueloVer link - Ver PDF, es tiempo de que el asunto de la política minera con enfoque diferencial afro se aborde directamente.

El Estado colombiano ha promocionado que los mineros informales se asocien entre ellos y, de ser posible, con grupos empresariales. Esto lo ha hecho a través de sus planes de formalización minera y en su más reciente ley para eliminar el uso intencional de mercurio en Minería Ver documento.

Estas invitaciones deben ser analizadas con detalle y escepticismo pues, como lo revelan los datos en esta página, la presión de grandes y medianas empresas por la apropiación de territorios chocoanos con reservas minerales es altísima.

Riesgo:
El levantamiento de la Reserva Forestal del Pacífico para titulación y explotación minera indiscriminada.

Oportunidad:
Zonificación ambiental en función del mejoramiento de los procesos de MAAPE organizados por Consejos Comunitarios, pero que contemple los riesgos de sobreexplotación por minería mecanizada y restrinja todo tipo de minería a gran escala (por ser incompatible con ecosistemas frágiles y la alta presencia de biodiversidad).

Oportunidad:
Reglamentación del Capítulo V de la Ley 70 que aborda los Recursos Mineros.

Riesgos:
Desconocimiento de los procesos organizativos de los Consejos Comunitarios. Prevalencia a las autoridades locales.

Riesgos:
En los potenciales convenios de empresa compartida, los grupos empresariales (con historiales de comportamiento depredador o cualquiera, dadas las circunstancias idóneas) pueden aprovecharse de la legitimidad de los Consejos Comunitarios para acaparar tierras y explotar los territorios colectivos sin pagar compensaciones proporcionales a las comunidades y generando pasivo ambientales.

Oportunidad:
En el marco de las discusiones de la Mesa Minero-Ambiental y los Acuerdos de la Habana, en el corto plazo, el Gobierno Nacional podrá apoyar las actividades de minería artesanal y tradicional en cooperativas y así organizar el territorio en función de la recuperación de zonas degradadas por minería.
Incluso, en las actividades de recuperación de áreas degradadas se encuentra una oportunidad única para la generación de empleo y la articulación entre autoridades y comunidades locales. En el largo plazo existe la oportunidad para que dicho apoyo estatal mute, en el mediano y largo plazo, hacia actividades productivas alternativas, como el ecoturismo o la biotecnología.

¿Cuáles son los principales debates jurídicos y ambientales en la legalización y formalización de la minería tradicional? ¿Qué riesgos y oportunidades presentan cada uno? 1. La Reserva Forestal del Pacífico y la Legalización de la Minería Tradicional 2. La Autonomía Comunitaria y el Ordenamiento Territorial 3. Promoción Estatal de la Asociación entre Comunidades Étnicas y Grupos Empresariales